¡¡Hola a todos!!, hoy tuve franco el trabajo y me dieron ganas de escribir. ¡¡Que lo disfruten!!

Hoy en día me encuentro del otro lado de la jaula, y veo a esos barrotes que me tenían presa, que se veían tan fuertes y macabros. y hoy sólo parecen ser unos fierros débiles, oxidados, y sin poder alguno para mí.

Y ahí me di cuenta de que el poder yace en donde uno pone el foco de las cosas.

Pedra do Telégrafo- Brasil 2016

Es increíble como uno toda su vida vive enjaulado, sin darse cuenta. Hasta que un hermoso día decides abrir la puerta y abrir tus alas.

Creo que la jaula también es un lugar seguro para la mayoría. Estar ahí inertes sin hacer nada, más que llorar, y debilitarse echándole la culpa a los otros de todos nuestros males. O echándose la culpa a uno mismo de todos los males que nos hacen los otros.

Es que sí es difícil saber cuándo uno es responsable de la jaula que lo rodea o cuando lo son los otros. O si es que existe algún culpable.

Por ejemplo; cuando yo iba a la Universidad, (época oscura de mi vida), tenía un grupo de «amigos» con el que creamos un grupo de WhatsApp, para hacer las tareas de la Facu. Y bueno como todo grupo surgía la “espontaneidad” de enviar contenido.

Pero de repente una persona en particular empezaba a enviar fotos “porno”. Pero siempre eran chicas sometidas, o fotos que se hacían virales de contenido privado que ellas enviaban a sus “novios”. Y ellos quebraron el círculo de confianza ¡¡Y a mí me daba mucho odio!!

Entonces les pedía que por favor no lo hicieran más, porque:

1) Era un grupo de la facultad, 2) Me ponía incomoda el tema, y 3) No me parecía justa la objetivación de la mujer.

Y como seguían enviando contenido, yo me iba del grupo y listo. Peroooo, me volvían a agregar y empezaban los agravios. “Histérica”, “Dramática”, “Exagerada”, “Loca”, “Anda al psicólogo” entre otras cosas, y cada una de esas palabras, iba formando un garrote alrededor mío.

Entonces yo ya no sabía cómo actuar, si fingir que me gustaba todo, y dejar de lado todo mi ser para encajar, y “recibir un poco de amor”, o seguir siendo yo e ir en contra la corriente.

Pero bueno, cuando te repiten tanto una frase empiezas a creer que en verdad tú eres el problema, y ellos tienen razón, por lo que les hice caso y fui al psicólogo.

Entonces cuando le conté todo lo que ellos hacían “como si fuesen los malos”, el psicólogo me preguntó.

-Pero Stella, si a ellos les gusta ese estilo de vida, y no va con el tuyo ¿Por qué sigues allí?

Y ahí me di cuenta de que carecía de AMOR PROPIO. Y que cada unas de esas barras que me mantenían en ese mismo lugar sufriendo, tenían fuerza, porque YO SE LA OTORGABA.

Claro que me llevó tiempo, aprender a valorarme, y entender qué DECIR NO ES SALUDABLE, que ser DIFERENTE ESTÁ BIEN, que el VALOR DE UNO ES IMMEASURABLE. Y que hay que AMARSE CON CADA GOTA DE NUESTRO SER.

Pero créanme, hoy miro hacia mi pasado, y veo esas barras que me tenían presa, y hasta me dan pena pobrecitas, se creían tan poderosas, y terminaron siendo solo un producto de mi imaginación.

SALIR DE LA JAULA ES UN MOMENTO MÁGICO Y MARAVILLOSO.

¿Has vivenciado el poder de las barras alguna vez en tu vida?

Te leo en comentarios.


2 comentarios

PATRICIA · agosto 26, 2021 a las 4:51 pm

Genial tu escrito. Tengo más años q vos y te puedo garantizar que dejar de gustar a los otros para ser uno y vivir es lo más increíble que le sucede a una persona.

    Stella Silvestre · agosto 26, 2021 a las 5:17 pm

    Muchisimas gracias por el consejo, por el comentario, y por ser usted misma, siempre.

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