¡¡Basta ya de ser bufones!!

A lo largo de mi vida he recibido mucho acoso físico y psicológico, más conocido hoy en día como “bullying”. El primer recuerdo que yo tengo de hacer una denuncia oficial en la policía fue cuando yo tenía 17 años.

Un compañero hombre de la Secundaría, además de dibujarme en varias ocasiones en el pizarrón y escribir en las mesas del colegio mis “apodos”. Un día me pegó al frente de todos mis compañeros, cuando estábamos haciendo la fila para izar la bandera. Eso no le alcanzo, obvio que también me amenazó de muerte.

Yo volvía a mi casa caminando todos los días, y vivía en un callejón super tenebroso en todos los sentidos. En el cual hubieron varias víctimas de ataque sexual. Entre ellas mi hermana mayor, que llegó a casa llena de sangre en la espalda un día, y con la remera de su uniforme del colegio destrozada (se salvó, no llegó a mayores, porque pudo defenderse, y además entro un auto al callejón en ese momento). Entonces llena de miedo, junto a una compañera que agradezco mucho hicimos la denuncia en la policía.

La segunda vez que más me afectó fue en la UNIVERSIDAD, así es en la UNIVERSIDAD llena de adultos responsables y mayores de edad. Había otro compañero, nuevamente hombre, que me ponía apodos, me compara con objetos, me dibuja en el pizarrón o enviaba imágenes en el grupo de WhatsApp de la universidad.

Al principio hasta yo me reía, porque parecía inofensivo, pero después de 3 años consecutivos, ya no me daba ni un poco de gracia, y le pedí personalmente con mucha amabilidad, que no me pusiera más apodos. ¿Y Saben qué? siguió… entonces le pedí a mis compañeros que por favor no se rieran más, ¿y saben cuáles eran sus respuestas?, “deja de hacerte la víctima”, “no seas exagerada”, “no seas llorona”, “deja de llamar la atención”, “es solo un chiste”.

A todo esto, yo tenía entre 19 y 21 años cuando esto sucedía, y la edad promedio de mi curso era de 25 a 35 años. Ósea la edad que yo tengo ahora, y me animo finalmente a hablar del tema.

Un día harta de tanta mierda que me reventaba la cabeza, y con ganas de terminar la universidad de una vez por todas. Fui ante el director de la facultad y le dije que quería abandonarla, y que ya no aguantaba más el hostigamiento, y por ende di el nombre de la persona que tanto disfrutaba reírse de mis “defectos”, y compartirlos con todo el curso. ¿Y adivinen qué?, me convertí, y probablemente sigo siendo, la persona MAS ODIADA DEL CURSO, por todos los adjetivos antes mencionado.

“Es solo un chiste”, decían, ¿y saben qué? NO, NO LO ES, UN CHISTE SOLO ES CHISTE CUANDO AMBOS LADOS SE RÍEN, SI SE RIE SOLO UNO, ES ACOSO PSICOLÓGICO…… Y ADEMÁS SIN UN PÚBLICO QUE APLAUDA, NO EXISTE EL PAYASO.

Así que, por favor, seamos conscientes y cuidemos de aquellos que no pueden hacerlo por si mismos. Como yo en ese entonces, hoy en día existen miles de gargantas afónicas de tanto gritar, ojos secos de tanto llorar, y mentes retorcidas de tanto pensar. ¿Por qué yo?

YA BASTA, dejemos de ser parte de ese publico que solo fomenta BUFONES y seamos uno solo en la búsqueda de un mundo mejor.

NO SEAS PARTE, SIN PÚBLICO NO HAY PAYASO.


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